| Historia: |
Es precisamente aquí donde se localizan los asentamientos humanos más antiguos de la zona. Situado en un cerro amesetado (El Paredón), en la ribera derecha del río Andarax, El Chuche ofrecía perfectas condiciones estratégicas y económicas para su poblamiento. Los restos arqueológicos más antiguos indican el poblamiento de El Chuche en la Edad del Cobre, coincidiendo con la Cultura de Los Millares (2500-2000 A.C. ). Entre los siglos V-II A.C. El Chuche constituye una auténtica ciudad ibérica (oppidum): es Urki (Urkesken se lee en dos monedas de bronce), que se transformará en la Urci romana, ciudad citada por Plinio el Viejo, Pomponio Mela, Ptolomeo, Marciano y el Itinerario de Antonio. Precisamente de este topónimo parece derivar la voz Chuche. Su base económica fue la explotación de la fértil vega del Bajo Andarax, en manos de una sociedad aristocrática. En Torre Nova,un pueblo cercano a Roma, apareció una lápida funeraria con una inscripción que se lee: "A Publio Valerio Prisco, Urcitano, de la tribu Galeria...". Al parecer este personaje fue un general del ejército romano oriundo de estas tierras que fue Prefecto de varias Cohortes y Tribuno de la Cohorte I Itálica de ciudadanos romanos en Capadocia. El último tramo de su vida debio pasarlo cerca de Roma donde murió a los 65 años.
Dependientes de Urci o bajo su influencia política y administrativa podemos citar el poblado minero de Cerro del Fuerte en sierra Alhamilla. En la costa, Portus Magnus sería el puerto por el que comercializar con otras zonas. Algunas factorías de salazones situadas en el litoral, entre Almería y Cabo de Gata, contribuirían al abastecimiento de la ciudad de Urci de pescado y de “liquamen”, el apreciado “garum”.
Quiciliana, Paulenca, Fundus Baianus, Villatoro, son algunas de las “villae”y “fundus” dependientes de Urci, que a lo largo del río Andaráx emergieron a partir del siglo III d. C. empujadas por una sociedad que va a cambiar el clásico modelo romano readaptándose a la nueva situación.
Con la llegada del cristianismo, existen evidencias de una importante comunidad cristiana en la zona, constituyéndose Urci en sede episcopal, de la que San Indalecio figura como su primer obispo. A Indalecio le siguieron otros obispos cuyos nombres conocemos por su asistencia a los Concilios. Cantonio (que asistió al Concilio de Elvira el año 303?)Al Concilio lll de Toledo no asistió el Obispo de Urci. Al Concilio lV celebrado en 633 va el Obispo Marcelo, que entre los 62 obispos asistentes firma en vigesimoprimer lugar. Asistió también al V en el año 636, firmando en noveno lugar entre los 21 obispos asistentes.
A los Concilios VIII(año 653), IX (año 655), y X (año 656), asiste Daniel, Diácono del Obispo Marcelo.
Le sucede Palmacio que asistió a los Concilios XI (año 675) y XII (año 681) cuyas actas firmó en séptimo lugar, al XIII (año 683) en sexto lugar y al XIV (año 684) en tercer lugar.
Aviato asistió a los Concilios XV (año 688) y XVI (año 693). Se cree que fue el último Obispo de Urci antes de la invasión musulmana, e incluso que en sus años se produjo ésta.
El Obispo de Urci asistió al Concilio de Córdoba del año 862. En el año 941, junto con el Metropolitano de Sevilla y el Obispo de Elvira, viajaron desde Córdoba a León, para pactar con Ramiro II el rescate de los prisioneros de la batalla de Simancas.
Coincidiendo con la crisis generalizada del Imperio Romano (siglos IV-V), la población de Urci fue desapareciendo, al tiempo que al otro lado del río iba tomando cuerpo un nuevo asentamiento, el «fundus Bayanus» o Pechina. En el siglo VIII, cuando los musulmanes conquistaron la Península Ibérica, se asentaron en el Bajo Andarax una serie de clanes de árabes yemeníes, uno de los cuales (los Banu Abdus) dio origen a la actual población de Benahadux, topónimo que derivaría del citado patronímico. Benahadux se convertiría, así, en una de las diversas alquerías que poblaban el valle del Andarax, que en época nazarí estaba compuesta por un pequeño núcleo de población concentrado en torno a la rambla (11 casas) y un mosaico de 43 casas dispersas entre las huertas. Los musulmanes perfeccionaron el complejo sistema de regadío, que permitió una floreciente agricultura intensiva, donde predominaba la arboricultura dedicada al monocultivo de olivos y morales, cuya producción de aceite y seda se dedicaba a la comercialización (existían 2.534 olivos y 328 morales); destacaba, también, una amplia variedad de árboles frutales. Las zonas próximas al río se dejaban «calmas», y se aprovechaban para el cultivo de cereales y hortalizas. Este paisaje agrario musulmán perdurará durante varios siglos. Aunque la estructura de la propiedad permaneció igual que en la época musulmana, predominando la pequeña propiedad, hay que destacar la aparición de una gran propietario, el Comendador Mayor de León, don Gutierre de Cárdenas, a quien se repartió en Benahadux 80 tahúllas de tierra y 5 casas.
Repartimiento:
1 .- Al Comendador Mayor de León don Gutierre de Cárdenas:
"Diósele en la dicha Benahaduz, una heredad con su casa de Haçén Borrón e los árboles de fruto: alvaricoques 8, nogales 3, perales 3, granados çinquenta, morales çinco, membrillos siete, higueras catorze, limones ocho, limas çibtís tres, un açufeifo, çidrales quatro, naranjos dos, mançanos veinte, çiruelos treinta e çinco, de parral dos tahullas, pies de olivos noventa y uno.
Diósele más en la dicha Benahaduz, la casa e heredad de Abulgamar, en que ay media tahulla de parral e los árboles de fruto: higueras XV, granados LX, limones III, naranjos dos, un nogal, dos çidros, alvarcoques tres, mançanos tres, çiruelos XII, un peral, un durazno, un garrovo, çiento e veinte e seis pies de olivos.
Diósele más, en la dicha Benahaduz, la heredad con su casa en el barranco del Neçí, que ay en ella los árboles de frutos: granados diez, çiruelos tres, alvarcoques dos, membrillos dos, higueras ocho, un peral, açofeifos tres, limones dos, un garrofo, noventa e seis pies de olivos.
En el barranco del Bardulí, çiento e quarenta y quatro. En el barranco del Çaid, quarenta pies.
En Alquebira, con su casa, en que ay: higueras nueve, membrillos quatro, granados treinta e çinco, perales tres, çiruelos tres, naranjos dos, un limón, garrovos dos, pies de olivos dozientos y sesenta e çinco.
Item otra heredad, en la dicha Benahaduz, con su casa e torre e açeña e alberca, en que ay setenta pies de olivos, de la parte que a Sus Altezas perteneçen, con los árboles de frutos: higueras doze, granados diez e nueve, membrillos quatro, nogales quatro, naranjos seis, limones siete, çidrales tres, morales diez e seis, perales siete, un alvarcoque, çiruelos seis, açofeifos seis, mançanos ocho, una tahulla de parral que fue primero de Pedro Osorio.
Diósele en Benahaduz DCCCXXXII pies de olivos.
Diéronsele las tahullas de tierras en el río en esta guisa:
En la dicha Benahaduz tres tahullas, que heran de Mahomat el Hojuz.
Otro vancal junto, que hera de Alhage Mahomet, çinco tahullas.
Otro vancal que hera de Abdalá Rodón, dos tahullas y media.
Otro vancal, del dicho Rodón, çinco tahullas e media. E más otras quatro tahullas, en la dicha Benahaduz que fueron de Abendeo, que lo atraviesa el camino y el açequia, desde un cañaveral fasta la rambla, que alinda con otra que quedó al dicho Abendeo, que fue primero de Pedro Osorio.
En el valle frontero de Rioja un vancal de Mahomet Xarquí, dos tahullas e media. Otra tierra de Vayar, tres tahullas e media. Otra tierra de Alí Xarquín, quatro tahullas. Otra tierra del dicho Alí Xarquín, una tahulla e media. Otra del Marraquí, tres tahullas.
En Benahaduz se le dio, en otro molino de azeyte, seis ochavos e medio. E el otro ochavo e medio es de Abenaxar.
.-CRISTINA SEGURA GRAIÑO.- El Libro de Repartimiento de Almería.
El Comendador y su mujer cedieron todos sus cuantiosos bienes a las monjas franciscanas para que fundasen un convento en Almería bajo la advocación de la Purísima Concepción. De esta manera, las monjas siempre han sido una de las mayores propietarias de Benahadux hasta la desamortización del siglo XIX. Con la conquista cristiana, parte de los musulmanes se marcharon, pero la gran mayoría permaneció en su lugar, convirtiéndose al cristianismo y recibiendo el nombre de moriscos. A mediados del siglo XVI residían en Benahadux 58 familias, de las que 54 eran moriscas y sólo 4 cristianas viejas. Los moriscos siguieron practicando una actividad económica centrada en la agricultura, aunque pocos lo hicieron ya en calidad de propietarios, sino de arrendatarios o censatarios de los nuevos dueños cristianos viejos e instituciones eclesiásticas.
La Inquisición en Almería.
Bajo la influencia del clero, y de personas de confianza, la reina Isabel solicitó a Sixto IV una Bula para introducir el Santo Oficio en Castilla.
El 16 de abril de 1.561, el obispado de Almería recibe la visita de la Santa Inquisición con el fin de “traer a estos lugares el orden establecido por el Santo Oficio”.
Como Inquisidor viene el licenciado Juan Beltrán, acompañado de Alvaro Flores como alguacil mayor, el bachiller Pedro de Maurilla como secretario, Gonzalo de Posada como nuncio y García Chacón por lengua (intérprete).
La visita tiene una duración de cuatro meses y termina el 19 de agosto como lo afirma en una carta remitida a la Suprema (Consejo de la Inquisición) el Inquisidor Juan Beltrán:
“…a 19 de agosto del presente a esta ciudad y se acabó de visitar todo el Obispado…los negocios que han resultado a causa de ser la gente pobre no han sido castigados con más rigor, ha sucedido bien Gloria a Dios sin ser desgracias algunas, plega a él se sirva con lo que ha hecho…
La Suprema responde a la carta del inquisidor recomendándole que “en futuras visitas sea un poco más severo a la hora de imponer sus penas a los moriscos”.
Al finalizar esta visita por todo el Obispado la Inquisición consigue recaudar de manos de los penitenciarios 151.917 maravedís, ya que las penas menores se anulaban mediante una cuota a pagar que variaba según se presentase una o más infracciónes.
En total en la provincia se dieron 311 casos inquisitoriales. En Benahadux hubo 4, en Gádor 4, en Rioja 3, en Huércal 3…
De estos 311 casos 133 fueron contra mujeres y 178 contra hombres. 96 fueron por lavarse y alheñarse, 61 por blasfemar, 34 por bodas sin clérigo, 25 por degollar atravesado, 7 por sobornos…
Algunos casos:
María Mofalda, doncella morisca de Rioja, Misa Mayor públicamente sin sábana y 6 reales porque se alheñó…
Beatriz, mujer de Martín Xabí de Gádor, morisca, por pintarse las canillas y la barba, Misa Mayor y 9 reales…
Isabel Sutaya, morisca de Abenhaduz (Benahadux), porque dixo que Nuestra Señora había parido por el costado diose en fiado y enviose el proceso a Granada…
Francisco Macha Mazcon, morisco de Abenhaduz (Benahadux), penitenciado a Misa Mayor y 3 ducados porque degolló cierta res atravesada…
Francisco de Padilla el Jaba, morisco de Felix, porque se hayó lavando todo su cuerpo, se envió a Granada y secuestro de bienes…
Este proceso Inquisitorial se presenta como un nuevo ataque que sumar a los muchos que ya sufre la población morisca que se queja por la imposición de conductas sociales que chocaban con las suyas y que obligó a muchos a intentar, con más o menos fortuna, la huida a Berbería.
Los bienes del cristiano nuevo declarado culpable eran confiscados aunque se reconciliara, por lo que los moriscos veían en la Inquisición un instrumento para su total destrucción.
Sujetos a una dura convivencia, los moriscos del Reino de Granada se sublevaron a partir de las Navidades de 1568. Precisamente en las cercanías de Benahadux tuvo lugar uno de los sucesos más cruentos de la guerra, como nos relata el cronista contemporáneo Luis del Mármol, que titula este episodio «la encamisada de Benahadux». Un grupo de moriscos sublevados, procedentes de la taha de Marchena (medio Andarax), sobre todo de Huécija, y dirigidos por el vecino de esta localidad Brahen el Cacís, fue a establecerse en la sierra de Benahadux, entre el Chuche y el pueblo de Benahadux. Según Mármol, los moriscos intentaban agruparse aquí con el fin de asaltar la desguarnecida ciudad de Almería, aunque eran pocos y mal armados. Derrotados los moriscos, fueron expulsados el día 1 de noviembre de 1570 hacia Sevilla a través del puerto de Almería, quedando toda la zona completamente desierta. Con el fin de paliar este vacío demográfico, a partir de 1572 se procedió a repoblar la comarca con cristianos procedentes de fuera del Reino de Granada. Pero sólo se repobló oficialmente Pechina, anejándosele a todos los efectos Benahadux y Alhamilla, que quedaron despoblados y sus haciendas moriscas repartidas entre los repobladores pechineros.
Lugares principales y anejos.
“En la ciudad de AImería en veinte y dos días del mes de noviembre de mil e quinientos y setenta y dos años, ante el Ilustre Señor Doctor Peñalosa, Juez de Su Magestad en esta dicha ciudad y su tierra, por Su Magestad y ante mí el escribano de su comisión parecieron presentes Bartolomé Moreno, clérigo, presbítero y beneficiado del lugar de Gádor y Rui Díaz de Jivaje y Francisco de Lorenzana, escribano de cabildo, cristianos viejos e vecinos de la dicha ciudad, y Alonso Mojacarí y Alonso de Montanos y Diego Mayla y Diego Jenexí y Diego Chelechí y Diego el Paja, moriscos y conocedores de los dichos lugares, para ello nombrados, de los cuales y de cada uno dellos fue tomado e recibido Juramento en forma de derecho, y por el dicho Señor Juez de Su Magestad les fueron hechas las preguntas siguientes:
Preguntados cual será el mejor cómodo para sacar en el río de esta ciudad tres lugares que sean cabezas a donde se anejen todos los ocho lugares que en el dicho río hay, habiendo de ser las cabezas dellos Santa Fee, Pechina y Gádor, para que haya igualdad en el repartimiento de los dichos lugares, dijeron que con Gádor se debe anejar los lugares de Rioja y Quiciliana y a Pechina se le puede anejar, por ser grande lugar y el mayor del río, a los lugares de Benahadux y Alhamilla, aunque cae en la sierra, y a Santa Fee el lugar de Mondújar y el lugar de Guechar, y que este es el mejor cómodo que les pueden dar, porque de otra manera el lugar de Gádor quedaba con pocas haciendas y ansímismo el lugar de Santa Fee”.
Sin embargo, ya en 1587 un pormenorizado censo nos informa de la existencia en Benahadux de 31 vecinos, sumidos casi todos en una extrema pobreza. Tras un proceso de lenta recuperación, a mediados del siglo XVIII Benahadux ha experimentado un importante crecimiento con respecto a la época morisca: su población casi se ha duplicado (83 vecinos), concentrándose en tres barrios distantes entre sí: el del Lugar Viejo (24 viviendas), el de El Chuche (22) y el de las Cuevas (10); existe, además, un incipiente núcleo de población de 4 viviendas en el barrio de la Venta o Ventorrillo. Pero junto a estos núcleos sigue siendo todavía importante el número de cortijos dispersos en la vega (23). Parejo al crecimiento demográfico, se ha producido una importante extensión de las tierras de cultivo, que en 1752 se evalúan en 1.356 tahúllas de riego, la gran mayoría de tipo «calma», que se han ganado al río. Se ha duplicado el espacio agrario de riego cultivo por los musulmanes. En cuanto a la producción agrícola, se mantiene el monocultivo del olivo, decae la producción de seda y se aumenta considerablemente la producción de cereales (panizo, cebada, trigo) y hortalizas en las tierras «calmas». Otro importante cambio a destacar es la extraordinaria concentración de la propiedad en muy pocas manos, pues tan sólo 10 propietarios monopolizan el 80 por 100 de las tierras. Al igual que en todos los pueblos del bajo Andarax, es la oligarquía urbana almeriense quien controla casi la totalidad del regadío de Benahadux (el 88,56 por 100 del total), así como los medios de transformación de la producción agrícola (molinos y almazaras). Entre los grandes propietarios, todos ellos con más de 100 tahúllas, figuran los vecinos y regidores de Almería don Luis de Palenzuela, don Pedro Nin de Cardona, don Juan Francisco de Perceval, don José Antonio Almansa. Entre los propietarios eclesiásticos, destaca el Convento de la Concepción de Almería. Importante acontecimiento para el campo será la apertura y regulación de la fuente de Benahadux, cuya primera sociedad rectora quedó constituida el 28 de julio de 1780, apeándose su caudal en 455 y un cuarto de horas de agua. Hacia finales del siglo XVIII se levantó el actual edificio de la iglesia, bajo la advocación de la Virgen de la Cabeza. El siglo XIX supuso una extraordinaria expansión de Benahadux, tanto demográfica como económica. Hacia mediados de siglo el núcleo urbano estaba perfectamente definido, constituido por 141 casas de planta baja, con dos plazas, la de la Constitución y la de la Iglesia, y una escuela de primeras letras con 30 niños. La población creció a un ritmo acelerado, cuadruplicándose entre los años 1828 (371 habitantes) y 1900 (1.477 habitantes). |